Inteligencia artificial integrada a la operación empresarial para generar capacidad, productividad y resultados.

La IA sale del laboratorio. Ahora tiene que entrar a la operación.

JABRI INSIGHTS · EDICIÓN 0045

La IA sale del laboratorio. Ahora tiene que entrar a la operación.

La próxima ventaja competitiva no será tener mejor IA. Será reducir la distancia entre la inteligencia artificial y el negocio.

Durante los últimos años, gran parte de la conversación empresarial sobre inteligencia artificial estuvo concentrada en una pregunta: ¿qué puede hacer esta tecnología?

Esa etapa está terminando.

Las organizaciones ya conocen las posibilidades. Han probado copilotos, automatizaciones, asistentes, modelos generativos y, más recientemente, agentes capaces de ejecutar tareas.

El problema empieza a ser otro:

¿Cómo convertir esa capacidad tecnológica en resultados operativos y económicos?

Una señal reciente del mercado ayuda a entender el cambio. Google Cloud y Accenture anunciaron una iniciativa conjunta que contempla desplegar hasta 1,000 ingenieros especializados para trabajar directamente con clientes en el desarrollo e implementación de soluciones empresariales de IA.

Más allá de las compañías involucradas, lo relevante es el modelo.

La IA está comenzando a salir del laboratorio tecnológico para acercarse al lugar donde realmente se genera —o se destruye— valor: la operación.

01 · OPERACIÓN

El cuello de botella ya no es solamente tecnológico

Durante la primera etapa de adopción, conseguir acceso a modelos avanzados era una ventaja.

Hoy esa ventaja se reduce rápidamente.

Las mismas capacidades fundamentales están disponibles para miles de organizaciones. Modelos, APIs, plataformas de automatización y herramientas empresariales pueden contratarse prácticamente bajo demanda.

Pero tener acceso a IA y convertirla en productividad son dos cosas diferentes.

Una empresa puede disponer de modelos extraordinariamente capaces y seguir operando con procesos lentos, actividades manuales, duplicidad de funciones, decisiones fragmentadas y sistemas que no conversan entre sí.

En ese escenario, la IA simplemente se coloca encima de una operación que continúa funcionando casi igual.

Y ahí aparece una de las paradojas de esta nueva etapa:

Una empresa puede utilizar mucha IA sin haberse transformado realmente.

02 · PROCESO

La distancia entre el modelo y el proceso

El verdadero desafío está en conectar la capacidad tecnológica con procesos específicos.

Ventas. Servicio al cliente. Cobranza. Finanzas. Operaciones. Compras. Recursos Humanos. Planeación.

Cada proceso contiene reglas, excepciones, sistemas, datos, responsables, tiempos y decisiones.

Por eso implementar IA empresarial no consiste únicamente en seleccionar un modelo.

Implica responder preguntas mucho más difíciles:

¿Qué actividad debería desaparecer?

¿Qué decisión puede automatizarse?

¿Qué información necesita el modelo?

¿Qué sistema debe ejecutar la acción?

¿Qué excepción requiere intervención humana?

¿Quién conserva la responsabilidad?

¿Y qué indicador económico deberá mejorar si la implementación funciona?

Ese último punto es fundamental.

Porque si una iniciativa de IA no modifica algún indicador relevante del negocio, eventualmente será difícil distinguirla de un experimento tecnológico.

03 · CAPACIDAD

De automatizar tareas a rediseñar capacidad

La oportunidad más importante aparece cuando dejamos de preguntar cuánto trabajo puede hacer la IA y comenzamos a preguntar cómo debería operar la empresa si esa capacidad ya existe.

La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la conversación.

Supongamos que una actividad administrativa requiere hoy diez personas.

Una implementación superficial podría ayudar a esas diez personas a realizar su trabajo más rápido.

Eso genera productividad.

Pero una transformación más profunda preguntaría algo diferente:

¿Cómo diseñaríamos este proceso desde cero si hoy dispusiéramos de agentes, automatización e inteligencia artificial?

Quizá el proceso ya no necesite diez intervenciones humanas.

Quizá necesite tres.

Quizá algunas actividades desaparezcan.

Quizá determinadas decisiones ocurran automáticamente.

Quizá el equipo pueda absorber el doble de volumen sin duplicar estructura.

Ahí la IA deja de ser solamente una herramienta de productividad individual y comienza a convertirse en capacidad operativa.

04 · ECONOMÍA

Cuando la capacidad llega al Estado de Resultados

Para la Dirección General y el CFO, esta evolución es especialmente importante.

El valor económico de la IA no debería medirse únicamente por número de usuarios, licencias, agentes desplegados o tareas automatizadas.

Debería observarse en variables que la empresa ya conoce:

  • Costo por transacción.
  • Tiempo de ciclo.
  • Capacidad por colaborador.
  • Conversión.
  • Ingresos por cliente.
  • Costo de atención.
  • Gasto operativo.
  • Margen.

El camino económico puede representarse de manera sencilla:

IA → proceso → capacidad → productividad → economía unitaria → margen.

Cuando esa cadena no existe, probablemente existe tecnología, pero todavía no transformación.

05 · IMPLEMENTACIÓN

El nuevo modelo de implementación

El creciente interés por colocar especialistas de IA directamente junto a los equipos empresariales revela otra transformación.

Durante años, muchas implementaciones tecnológicas siguieron una secuencia relativamente conocida:

El negocio definía requerimientos, tecnología desarrollaba una solución y posteriormente se realizaba la implementación.

La velocidad actual de la IA está haciendo insuficiente esa separación.

Los equipos que entienden la tecnología necesitan comprender profundamente la operación.

Y quienes conocen la operación necesitan participar directamente en el diseño de la solución.

Eso acerca disciplinas que tradicionalmente trabajaban separadas:

estrategia, operación, tecnología y finanzas.

La transformación ocurre precisamente en esa intersección.

No se trata de introducir ingenieros en todas las áreas de la organización.

Se trata de eliminar la distancia entre quien conoce lo que la tecnología puede hacer y quien entiende cómo funciona económicamente el negocio.

06 · VENTAJA COMPETITIVA

La ventaja competitiva se está desplazando

Durante algún tiempo, disponer de determinados modelos o herramientas pudo representar diferenciación.

Cada vez será menos así.

La tecnología fundamental continuará democratizándose.

Lo difícil será otra cosa:

identificar rápidamente dónde existe valor;

rediseñar procesos;

integrar sistemas;

gobernar decisiones;

gestionar excepciones;

medir resultados;

y escalar aquello que funciona.

Dos empresas podrán utilizar exactamente el mismo modelo de IA y obtener resultados completamente diferentes.

La diferencia estará en cómo hayan diseñado su operación alrededor de esa capacidad.

Por eso la próxima ventaja competitiva no necesariamente pertenecerá a quien tenga más inteligencia artificial.

Pertenecerá a quien consiga convertirla más rápido en capacidad empresarial.

07 · CONCLUSIÓN

La siguiente frontera es operacional

La inteligencia artificial empresarial está entrando en una etapa distinta.

El acceso a la tecnología comienza a dejar de ser el principal diferenciador. También empieza a ser insuficiente demostrar que existen pilotos, automatizaciones o agentes funcionando.

La siguiente frontera es operacional.

Las organizaciones que capturen mayor valor serán aquellas capaces de conectar IA con procesos concretos, eliminar trabajo que dejó de ser necesario, aumentar capacidad sin aumentar proporcionalmente la estructura y traducir esa productividad en mejores indicadores económicos.

Por eso el desafío ya no consiste únicamente en implementar inteligencia artificial.

Consiste en rediseñar la empresa alrededor de las nuevas capacidades que la inteligencia artificial hace posibles.

Ahí comenzará a separarse la experimentación de la transformación.

Y también las empresas que simplemente utilizan IA de aquellas que consiguen convertirla en ventaja competitiva.

PERSPECTIVA JAB

La pregunta ya no es si su organización utiliza IA

Estamos entrando en una etapa más exigente de la inteligencia artificial empresarial.

La pregunta dejó de ser si una organización utiliza IA.

Incluso comienza a quedarse corta la pregunta sobre cuántos procesos ha automatizado.

La pregunta relevante es:

¿Qué cambió económicamente en el negocio después de implementarla?

Menos costo.

Más capacidad.

Mayor velocidad.

Más ingresos.

Mejor experiencia.

Mayor margen.

Si ninguno de esos indicadores se mueve, probablemente todavía estamos frente a una implementación tecnológica y no frente a una transformación empresarial.

La IA está saliendo del laboratorio.

Ahora tiene que entrar a la operación.

Y, finalmente, llegar al Estado de Resultados.

LA SIGUIENTE DECISIÓN

¿Dónde puede generar valor la IA en su operación?

La conversación que deberían tener hoy los equipos directivos no es qué nueva herramienta de IA incorporar. Es identificar qué proceso del negocio tiene suficiente impacto económico para ser rediseñado alrededor de IA, automatización y agentes.

Elegir ese proceso. Definir su economía actual. Rediseñarlo. Implementarlo. Medirlo. Y sólo entonces escalar.

Porque la ventaja no estará en tener más iniciativas de IA. Estará en convertirlas más rápido en resultados.

En JAB ayudamos a las organizaciones a identificar, diseñar e implementar oportunidades de inteligencia artificial y automatización conectadas con procesos, productividad y resultados económicos.

Transformamos tecnología en capacidad empresarial y capacidad en resultados.

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